Una nueva vida III
No contento con lo que había hecho, marche de aquel lugar, era ya de noche no había nadie en la calle caminaba solo, pensé en como podría mejorar mi habilidad así que descanse en mi casa durante dos días.
Solo pensé que debía de hacer algo para rectificar mi error, lo único que se me ocurrió era deshacerme de la gente que no me dejaba pensar en paz en mi casa.Estaba enfadado y con el jaleo que armaban no podía pensar ni dormir.
Solo sabia que debía de hacer algo, pero ¡¡¡no!!! Dios no me dio la habilidad para matar a inocentes, solo debía matar a las personas que Él me decía.
Salí a la calle después de 3 días sin ver el sol (mi habitación tiene las paredes pintadas de negro) me costo ver bien, pero según pude vi una silueta de un señor barbudo con melena larga (la verdad bastante parecido a Jesucristo) y por detrás se acercaron 2 chicos uno con un móvil grabando y otro caminando a su lado, según llegaron al lado del señor el chico que no tenia el móvil le soltó un puñetazo en la nuca y el señor cayo al suelo mientras ellos reían y lo grababan. En mi interior senti una furia tremenda, sentí que debía hacer algo ya que pensaba que el parecido de ese señor con el hijo de Dios era una señal, esos chicos debían de ser los típicos matones de colegio, aunque no tuviera nada en contra de ellos habían hecho daño a muchos chicos como yo, que solo vamos al colegio a estudiar y no como ellos que solo van para divertirse a costa del sufrimiento de los demás (esa diversión era solo para mi). Yo los conocía desde hacia tiempo, siempre que iba a casa de mis 2 únicos amigos (los únicos que necesito) pasaba por delante de sus portales donde solían estar, y los veía sentados y riendo (parecían retrasados mentales, sin ofender a los que sufren deficiencia mental), me saludaban, pues conocían mi nombre, ya que mi amigo es uno de los más conocidos de por aquí (por no decir el más).
Espere unos días para empezar con el 1º de ellos (seria el que le pego el puñetazo al pobre señor). Lo vi salir de su casa y lo llame para que se acercara a la esquina oscura donde yo le esperaba, le dije que un chico se había metido con su madre y me pregunto quien fue el que lo dijo, lo lleve hasta bajar unas escaleras que llevaban a mi antiguo colegio (donde cursé primaria) y cuando quedaban unos 20 escalones para llegar a la entrada, lo empujé y cayó golpeándose el brazo, baje corriendo para taparle la boca y que nadie supiera que estábamos allí, lo ate a la verja por los brazos, y lo coji como saco de boxeo, diciéndole - ¡¡¡Toma de tu propia medicina perro!!!
Le solté el brazo que tenia roto de las ataduras, a lo que me respondió con un gemido lastimero (su dolor y su sangre me hacían sentirme poderoso, que alguien me suplicara que lo dejara solo con su mirada me hacia sentir en mi una sensación de poder inimaginable, en mi mano tenia la llave de la puerta que lo llevaría a la muerte o a la vida, y como ya os imaginareis lo 1º era lo que mas ansiaba, si Dios me dio estas cualidades era para que las aprovechara al máximo y no quería defraudarle como había pasado anteriormente con mi ex), le retorcí el brazo suavemente, hasta que dio la vuelta por completo, quedo casi colgando del codo, me di cuenta de que tenia un llanto diferente al de mis otras victimas, este llanto era parecido al de un perro, aquel llanto era lastimoso y eso me encendía mas, seguí retorciéndole el brazo hasta que simplemente se desgarraron los tejidos y la piel estiro y rompió quedándome yo con la mitad del brazo en mi mano, exploto de una forma alucinante la sangre salpicaba todo y él se retorcía del dolor, pero aún estaba atado a aquella verja por el otro brazo y simplemente me quede a contemplar como se moría desangrado (esa escena me gusta recordarla, porque me veía sentado en frente de él, y él colgando de la verja por un solo brazo y a sangre brotando por el otro brazo amputado).
Fui hacia mi casa y convencido de haber hecho bien mi trabajo dormí como un niño pequeño, deseando despertar para ir a por el 2º.



